ANFUCULTURA honra a la Premio Nacional de Artes Plásticas, Roser Bru, en su partida

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Testigo en vida y obra de las luchas del Siglo XX y el presente, la Premio Nacional de Artes Plásticas, Roser Bru Llop ha dejado este plano terrenal a los 98 años, dejando un potente legado que ANFUCULTURA reconoce y honra como parte de la memoria histórica y cultural de Chile.

Roser, nacida en Barcelona en 1923, llega a Chile junto al grupo de intelectuales refugiados de la Guerra Civil Española que llegó a Chile de la mano de Pablo Neruda en el barco Winnipeg en 1939. Una vez en Chile, comenzó a escribir su historia de artista, destacando en la pintura, el grabado y el dibujo, además de formar parte del Grupo de Estudiantes Plásticos (GEP) el año 1947, espacio que compartió con artistas como Gracia Barrios, José Balmes, Guillermo Núñez, Juan Egenau y Gustavo Poblete. Posteriormente, fue parte del “Taller 99”, creado por Nemesio Antúnez.

Entre 1973 y 1988 sus figuras tienen menos volumen y están pintadas con líneas diáfanas. Conmovida por los acontecimientos políticos que ocurrían en Chile y la desaparición de quienes se oponían al régimen dictatorial de Augusto Pinochet, Bru comenzó a incorporar a su obra nombres, números y fotografías de identificación. También experimentó con la representación de la figura borrando, cubriendo y tachando las imágenes con líneas o manchas negras, e incluso retirando los cuadros de sus marcos.

Además del Premio Nacional de Artes Plásticas 2015, Roser Bru obtiene el Primer Premio de Pintura, Salón Oficial de Santiago (1961); el Premio Osvaldo Goeldi, II Bienal Americana de Grabado, Santiago (1965); el Premio Club de Estampa, Buenos Aires (1968); el Gran Premio del primer Salón de Gráfica de la Universidad Católica, Museo de Bellas Artes (1978); la Encomienda de la Orden de Isabel La Católica, condecorada por el Rey Juan Carlos I de España (1995); y Premio Altazor, ganadora en Pintura (2000).