Quisiera relevar el rol que juega y ha jugado la mujer en las luchas reivindicativas de los trabajadores y trabajadoras en la historia de nuestro país. El coraje y la determinación de las mujeres siempre, desde los albores de la organización sindical en Chile, ha estado presente, esto es así, aun cuando la historia oficial se haya encargado de ocultar sus nombres, sus caras y sus aportes.

Es efectivo que durante los últimos años se ha avanzado en el reconocimiento y valoración del rol de la mujer en la sociedad, y han ido quedando atrás las manifestaciones más cavernarias de discriminación y desigualdad, sin embargo, queda mucho aún por avanzar. Desde el Estado se han hecho esfuerzos para lograr una democracia más inclusiva, que ha incorporado el concepto de paridad y mecanismos de cuotas para que la mujer pueda, a corto plazo, acceder a los cargos de decisión, contribuyendo así a derribar los obstáculos imperantes para que efectivamente se produzca esta participación en igualdad de condiciones. No obstante, la igualdad y la generación de oportunidades de la mujer para participar en roles de dirigencia debe nacer de la conciencia de todos los ciudadanos y ciudadanas. Hay que crear mecanismos eficientes para lograr una paridad de género real, no solo incluyendo una (a) al final de cada palabra para incluir a la mujer.

En los últimos años las mujeres en Chile han tomado un rol de mayor preponderancia en el mundo político y social, sin embargo, esto no se ve reflejado en la participación activa en el mundo sindical a nivel nacional, especialmente en las estructuras de dirección; esto provocado por distintos factores que afectan la participación activa de las mujeres en movimientos sociales y especialmente en las dirigencias de sindicatos activos.

Al planificar esta columna busqué antecedentes en la historia sobre la participación de la mujer en el mundo sindical, lamentablemente no hay muchos nombres ni información, sólo se habla de grandes hombres. Esta es la versión machista de la historia, pues en todos los grandes movimientos obreros ocurridos en nuestro país, mujeres y hombres, enfrentaron al sistema y la represión uno al lado del otro, así fue en la Escuela Santa María de Iquique, en las grandes huelgas del Magisterio y del carbón y durante la lucha por la recuperación de la democracia para liberarse de la dictadura.

Hay que rescatar esa parte oculta de la historia y visibilizar aquellas mujeres que han dejado un gran legado en el sindicalismo, como María Rosas Velásquez una de las fundadoras de la Central Unitaria de Trabajadores, que llegó a ocupar el cargo de Vice Presidenta. Hoy en la ANEF podemos decir con orgullo que hay muchas compañeras ocupando cargos de representación sindical, especialmente en las regiones y esperamos muy pronto contar con la primera Presidenta Nacional de ANEF con una mirada feminista, descentralizadora, social y humana.

Por Yéssica Almonacid Soto.