Hace unas semanas se aprobó en la Cámara de Diputados el Estatuto Laboral Juvenil con votos del Chile Vamos, y un sector de la Nueva Mayoría, incluidos los tres parlamentarios de nuestra región:  René Alinco, Miguel Angel Calisto y Aracely Leuquén. Lamentablemente, este es un proyecto que viene a precarizar aún más el empleo y no está pensado en los jóvenes que estudian y trabajan, sino más bien es una normativa laboral hecha a la medida del empresario, un traje a la pinta del retail.

Hoy en Chile no existe la educación gratuita universal y son muchos los jóvenes que para poder sacar sus carreras técnicas o profesionales deben realizar un doble esfuerzo: trabajar y estudiar. Es el caso de muchos estudiantes de la Región de Aysén que deben emigrar a otras regiones del país para cumplir el anhelado sueño de ser profesionales. Algunos estudian con becas, otros han podido acceder a la gratuidad, sin embargo, son muchos los gastos que deben asumir al vivir en un lugar lejos de casa: alimentación, arriendos, locomoción, entre otros. En ellos está pensado este estatuto de jóvenes que se encuentran estudiando en la educación superior, en los más vulnerables. Según el Gobierno, sería un avance en la protección de sus derechos, tendrían contratos de trabajos, jornadas que no excedan las 32 horas a la semana y los recursos que perciban no se contarían para efectos de becas.

Los diputados Alinco y Calisto me argumentaron que antes no había nada y que esto ya era un avance, que habían solicitado al ministro del Trabajo algunas garantías en cuanto a indemnización y antigüedad laboral, eso me recordó la Reforma Laboral aprobada en el Gobierno anterior, no era lo que queríamos para los trabajadores, no se logró la negociación ramal, tampoco la titularidad sindical, pero algo se avanzó en el contrato colectivo y por supuesto había que conformarse, porque no se puede tener todo. Es ese el discurso que nos han vendido siempre, finalmente los trabajadores ya sean jóvenes o adultos tienen que conformarse con lo que el empleador esté dispuesto a dar y lo más triste es que nuestros parlamentarios elegidos democráticamente por el pueblo se ponen a disposición de ese empleador.

Los aspectos más negativos del estatuto laboral juvenil son los siguientes: no hay indemnización, no existe el fuero maternal ni sindical, el empleador puede pactar tres turnos en un mismo día llegando los jóvenes a trabajar hasta doce horas, si un estudiante se enferma y es carga de sus padres no le pagan la licencia médica, si piden permiso para rendir un examen le descuentan las horas. Por estas razones es que considero que este estatuto representa una precarización del empleo y no flexibilidad laboral como nos quieren hacer creer.

Chile está al debe en cuanto a derechos laborales y esto tiene absoluta relación con el modelo capitalista imperante, hoy son las grandes empresas las que siguen siendo privilegiadas a costa de la fuerza laboral del país, porque son los trabajadores/as los que una y otra vez son precarizados desde que son jóvenes hasta el momento de jubilar, ya que después de haber realizado el mejor de sus esfuerzos para entregarle productividad a su empleador, como premio  reciben una miserable pensión de hambre que no les alcanza para vivir.

Hoy solo queda organizarse y exigir dignidad, no podemos seguir bajo esta lógica empresarial que nos asfixia y no nos permite tener un trabajo decente como lo estipula la Organización Internacional del Trabajo.

Por Yéssica Almonacid Soto